martes, 24 de abril de 2007

BIOGRAFIA DE ANDREA DEL BOCA

“Creen que soy frágil y poco inteligente, una imbécil, descerebrada, que tiene la cabeza para lucir un hermoso pelo rubio. Se equivocan. Lo que hago no tiene por qué gustarle a nadie, pero nadie jamás podrá prohibirme tener la experiencia.”Estas palabras datan del ’84, cuando Andrea tenía 18 años, pero resumen toda su vida. Posiblemente sea la actriz argentina exitosa más maltratada por la crítica y es también la que siempre se encargó de sorprender con alguno de sus giros imprevistos a los que pensaban que su existencia era tan estructurada como sus telenovelas.La primera sorpresa llegó con el nacimiento. Esperaban a Guido pero vino Andrea, el 18 de octubre de 1965. Es la tercera hija del director Nicolás del Boca y Ana María Castro, después de Adrián –hoy médico de 41 años radicado en los Estados Unidos– y Anabella, de 39, vestuarista y esposa del guionista Enrique Torres (50).
Su carrera comienza a los 4 años gracias a su padrino y amigo de la familia Alejandro Doria, que en 1969 estaba dirigiendo la tira Nuestra galleguita y necesitaba a una nenita que protagonizara a una sordomuda.La popularidad llega con Papá Corazón, en el ’73, donde, junto a Laura Bove y Norberto Suárez, encarna a Pinina. Muchos años antes que Chiquititas, el autor Abel Santa Cruz demostraba que las huerfanitas en búsqueda de mamá son un clásico de las preferencias infantiles.Por este trabajo, recibe el Martín Fierro como revelación y también los primeros hondazos de la prensa y las asociaciones de psicólogos: Andrea explotada por sus padres, Andrea hace llorar a los niños, Andrea no vive de acuerdo con su edad.
Como adolescente, su primera telenovela es Andrea Celeste, en 1979, con Alberto Argibay, Ana María Picchio y Raúl Taibo. También es una huérfana que busca a su madre. Y también es un éxito que promedia los 20 puntos de rating con picos que rozan los 40.
Las épocas cambiaron y en 1980 los culebrones no eran objeto de culto de los intelectuales. El cabello hasta la cola, la cara sin acné, los cuellitos bebé, la ausencia de novio y la mamá omnipresente en los reportajes ponían muy nerviosos a periodistas que le preguntaban: “¿Sabías que después de los 30 el pelo largo envejece?” o “Andrea, disculpame, pero esto tiene sentido: decime alguna mala palabra, cualquiera”.
Mil veces comparada con las precoces actrices norteamericanas Shirley Temple y Brooke Shields y hasta con Lorena Paola, el primer beso ante las cámaras se lo da Raúl Taibo en Señorita Andrea, cuando tenía 15 años. El primero en la vida real lo recibiría a los 17 en boca de José Luis Rodríguez, más conocido como Silvestre.
Escandaletes
“Ana, no te enamores de mí/ Yo no soy tu Príncipe azul/ ni tu caballero/ Sólo soy un hombre”, cantaba Silvestre en Los 100 días de Ana, la telenovela que protagonizaron en el ’83 y en la que nació el romance-escándalo de una Andreíta a la que ya llamaban “mujer”.No se la buscó nada fácil: Silvestre, de 29 años, estaba casado con María Antonia Díaz (como modelo se llamó Deborah), de 41 años, en ese momento embarazada de su tercer hijo. La pasión duró hasta el ’87, cuando el cantante publica una carta: “Después de cuatro años de pareja con Andrea del Boca, la relación con ella ha terminado”. Los años con Silvestre generaron revoluciones. Además de cambiar su imagen, a partir de esta rela ción sensual y con rulos, Andrea se anima a estudiar en Nueva York en el Instituto de Ann Strasberg (la esposa de Lee, creador del Actor’s Studio). Motivada, la llamó a María Luisa Bemberg para que la tuviera en cuenta en el papel protagónico de Camila, la película que la directora estaba por filmar. La negativa fue rotunda y la consagración, para Susú Pecoraro.“Los que nos quedamos acá no servimos. Somos unos idiotas porque nos quedamos. Y los que somos comerciales, somos mucho más tarados todavía”, se quejó Andrea después de la dictadura. Sin embargo, en el ’87 volvió a la televisión con una telenovela remake, Estrellita mía, y con un galán de peso, Ricardo Darín.A esta altura no sólo lanza su carrera como cantante sino que vuelve a dar el gong poniéndose de novia con un hombre 28 años mayor, el director de cine y ex de Graciela Borges Raúl de la Torre.La sorpresa no es menor cuando logra su mejor interpretación en cine, no en un dramón sino en una comedia que roza el absurdo: en Cien veces no debo, de Alejandro Doria, con Norma Aleandro y Luis Brandoni, personifica a una joven que se niega a decirles a sus padres quién es el autor de su embarazo.
Heroína
Andrea gana proyección internacional: la ven en toda América –menos Brasil–, España, Inglaterra, Grecia, Turquía, la idolatran en Israel y en Italia hasta el escritor Umberto Eco elogia sus personajes y el Papa la reconoce en la Plaza San Pedro. Pero todavía no llegó a la cimbre: será su cuñado quien la inicie en el ciclo más productivo de su carrera, el que la eleva a la categoría de superdiva del teleteatro. Desde el ’91 hasta el ’97, los guiones de Enrique Torres marcan el cambio en el género con el tratamiento de temas hasta ese momento nunca nombrados, como el sida, y con heroínas distintas, menos víctimas y más decididas: Celeste, Antonella, Celeste siempre Celeste, (las tres con Gustavo Bermúdez, 36), Perla negra (la primera protagonista judía de teleteatro), Zíngara (ambas con Gabriel Corrado, 39) y Mía sólo mía (con Pablo Echarri, 30).Durante esos años, filma dos películas con De la Torre, tan ambiciosas como aburridas. En el ’92, Funes, un gran amor, –protagoniza a una prostituta– y entre el ’94 y el ’95, Peperina, basada en el tema del grupo Seru Giran, y que marcaría el final del romance con el director. El sueño de ser madre parece más lejano: “No quisiera que un hijo me sacara mi libertad y mi libertad es mi trabajo”, dice.Debido al exceso de trajín, tiene un desmayo durante la grabación de Perla negra. Permanece internada y se habla de estrés y algo de anemia. Ella, que siempre tuvo tendencia a engordar, estaba delgada, con escasos 48 kilos para su estatura de 1,61 metro. Lejos quedaba la época en que su hermano mayor la llamaba, con cierta maldad cariñosa, “cerdita rosada”. Después de la ruptura con De la Torre, comienza a salir con el financista norteamericano Jeffrey Sachs (48), hijo del fundador de las cadenas de bares Dunkins Donuts y 12 años mayor. Parecía la pareja a medida de Andrea y se repartían entre Nueva York y Buenos Aires.Juntos le presentaron al presidente Carlos Menem un proyecto cinematográfico para hacer Evita, alternativo al dirigido por Alan Parker y protagonizado por Madonna, y en el que el director sería –dijeron– Robert Redford. Andrea, que en el ’89 votó al liberal Alvaro Alsogaray y después al peronismo, deseaba una vez más ponerse en la piel de una heroína fuerte, la más reconocida de todas, pero no pudo.Tampoco prosperó la relación con Sachs. A los dos años, “la distancia” fue la excusa para un golpe muy fuerte en las ilusiones familiares de la actriz. A fines del ’97, otra vez es internada por estrés, en el Instituto neurológico Fleni, de Belgrano, y después se marcha a Nueva York para estudiar dirección y producción.Sin embargo, durante esos meses de ausencia, en Buenos Aires se comenta que Andrea está muy enferma, y hasta se dice que padece de esclerosis múltiple. Por divulgar esta versión en su programa Indiscreciones, Andrea le inicia juicio a Lucho Avilés. Cuando regresa al país se la ve espléndida y conforme con su cuerpo “de tana”, como ella lo define. Con su hermana, inaugura un instituto de belleza. Y vuelve al cine con una comedia producida por Pol-Ka: Apariencias, con Adrián Suar.“No se pierdan el cuerpo de Andrea caminando bajo la lluvia”, recomendó Suar cuando las redondeces apenas se insinuaban. Después, se confirmaron. Y ella, otra vez, será la heroína. Luego vendrá la exitosa telecomedia "El Sodero de mi vida" que en su debut mide 30 puntos de rating.Sus últimos trabajos serán en canal 9; en 2005 Sálvame María producida en San Luis por Red Lojo y en 2006 vuelve a la comedia con Gladiadores de Pompeya.
Luego del fracaso de esta última, el año 2007 la encuentra rearmando el proyecto de "Perla Negra 2" en Canal 13, como así también participaciones en el reconocido y exitoso ciclo "Mujeres Asesinas".

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Andrea mide 1.65 metros y esto lo se de buena fuente.

Martín Rodriguez dijo...

Gracias por el dato!